Supongo que es lo que tiene que pasen los años, que te vas conociendo. En mi caso descubro algunas cosas que no sé si son del todo buenas, pero como dice aquel, el final es lo que cuenta. Descubro que soy capaz de aguantar una situación angustiosa durante mucho tiempo sólo por no dañar a los que me rodean, lo cual es un error, porque al final se acaban dañando más.
Pero también descubro que un día, después de algún tiempo, despierto con la mente clara y con las cosas que debo hacer escritas a fuego en la piel, y de repente todo cobra sentido, y ordeno esas cajas que llevaban meses esperando ser abiertas, hago limpieza de mis documentos, de mis fotos, de mis recuerdos. Aparto lo que siento que me hace mal y acerco lo que creo que me hace bien.
Y ese mismo día, cuando ya todo está en orden, me entran ganas de hacer cosas nuevas, y se me ocurren buenas ideas, y estoy más centrado y contento en mi trabajo y en todo lo que hago.
Sólo quiero dejar esto escrito aquí, porque este es mi primer aprendizaje importante sobre mi en mucho tiempo, y no quiero olvidar la lección. Es bueno esto de conocerse, al final lo que consigues es fe en ti mismo.
Y para celebrarlo, un temita de un disco que hace unas semanas no puedo parar de escuchar. Donavon Frankenreiter. Sí, el nombre es un poco exótico, pero parece buen chaval ;)



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