Hoy es uno de esos días en que pasan varias cosas por mi cabeza, tales como:
· Dedicarme a la apicultura: compro unas abejas y unos panales. Las abejas producen miel. Envaso la miel y la vendo a las personas del pueblo. Es muy poco probable que el proveedor de panales viniera a reclamarme 1.200 € por el alquiler del ancho de banda de los panales que, por error suyo, he dejado de pagar durante algunos meses.
· Comprar unas cabras y un molino derruido en el Pirineo y hacer quesos: Compro las cabras y las saco a pastar por la tarde. Por la mañana las ordeño en el molino y con moldes de barro hago los quesos. A lo sumo haría dos tipos de quesos, frescos y semicurados. No hay más… Si te gusta lo compras y si no lo dejas. Seguramente no vendría ningún cliente insatisfecho cuando se ha comido la mitad del queso diciendo que en realidad el quería un curado, pero claro, no estaba contemplado en el presupuesto ni en el análisis inicial de diseño del queso, por lo tanto la implementación del queso final no es la que el había pedido. Resumiendo no tendía que hacer dos quesos de diferentes tipos y cobrar uno.
· Coger la moto y conducir dirección norte hasta que se termine el depósito: Y después dejar la moto en la cuneta y seguir corriendo a lo Forrest Gump, durante años… Viviría de la caridad y de sponsors tales como Nike, Adidas o Gillette. Bueno, pensándolo bien en mi caso este último seguro que no me esponsorizaría.
Y para calmar este malrollismo profesional que me ha entrado hoy nada mejor que una canción que viene retumbando en mi cabeza desde que empezó el verano :)


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