Costa Azul 2009

Era de noche, y sin embargo llovía. Tras muchas horas sin dormir, largos ratos de incertidumbre y días de angustia y duda decidimos que aquello no era vivir y nos planteamos la siguiente pregunta: – David, ¿a donde cojones nos vamos de vacaciones? Todas las opciones se nos habían desmontado: Marruecos, Formentera, Cornisa Cantábrica, vuelta a España… La solución era más fácil de lo esperado. Coger la moto hacia el norte, sin rumbo fijo, simplemente marcando una zona: la costa azul. Sin horarios, sin reservas, sin ninguna meta más que hacer lo que nos apetezca en cada momento.

Nuestra intención era salir el viernes 10 de julio, pero el jueves recibí esa llamada que nunca quieres recibir un día antes de salir:

Riiing riiiiiing: (llamada de David a MaF)
- Digamelón?
- MaF…
- Que…
- Estoy bién, eh? (mierda! mala señal)
- Que pasa?
- Nada que he tenido un accidente
- Mierda tío, que ha pasado? estás bien
- Bueno, una furgoneta se me ha cruzado. No me he caido pero tengo un corte profundo en el pie
- Joder joder, y lo más importante… La moto está bien? :twisted:
- Sí sí, la moto está bien, pero me duele mucho el pie. Ahora viene Rediris a buscarme para llevarme al hospital…

La verdad es que en este momento veía el viaje aplazado una o dos semanas, cosa que no importaba demasiado, pero me sabía mal por David. Por suerte la cosa no fue seria, aunque sí incómoda. David le echó un par de cojones y llegamos al sábado 11, lo que sería nuestro…

DIA 1 y 2. St Pere Pescador
Salimos con la calma, el sábado por la tarde dirección St Pere Pescador. David tiene un conocido en un buen camping así que pasaremos dos días allí, a la bartola, no sea que nos cansemos. Esta parte no tiene mayor trascendencia motera. Intentamos mimetizarnos con el ambiente plagado de alemanes y alemanas adoptando un tono rojizo, entre gamba y salmonete. Hicimos cata de cervezas, inspección de playas, aproximación discotequera y prácticas de Tunait Tunait Tunaaait (eso sí, sin los pivones).

Por las noches solíamos complementar el día con unos capítulos de “Un gran viaje al Sur”, el documental del Ewan McGregor y Charlie Boorman viajando por Africa con dos BMW.

DIA 3. St Pere Pescador – Afueras de Louvon
Después de dos días realmente agotadores y estresantes, nos metemos dentro del casco muy a nuestro pesar, pero esperando que lo que tuviera que venir pudiera ser incluso mejor, así que cogimos la carretera que lleva hasta Portbou para decir adiós a nuestra querida Catalunya.


Por Cap de Creus

Tras unos 200 kms de bonita costa y un día realmente caluroso, decidimos parar en algún sitio después de Louvon para poder enfilar hacia Cannes al día siguiente. Como de costumbre no podíamos quedarnos sin catar las playas de los lugares que visitábamos.


Este momento nos hizo ilusión, que el sol se ponga detrás del mar es algo que no solemos ver en Barcelona (el día que pase es que se ha liao parda)

Encontramos un Formule1. Fue una experiencia totalmente nueva para mi. Me parecía estar en una de las naves espaciales de Odisea 2001. Agradable cena en una terracita al lado de esta misma playa, capítulo de Ewan y a dormir.

DIA 4. Afueras de Louvon – Cannes – Niza
Al principio del día hicimos una de las carreteras más bonitas de toda la ruta. La que va desde St Raphael a Cannes, absolutamente espectacular. Grandes acantilados, agua cristalina, inmenso mar…

Como solía ser la tónica cuando teníamos algo de hambre o veíamos algún garito interesante nos parábamos. Esto es comiendo en una playa poco antes de llegar a Cannes.


Otro momento Tunait


Ya de camino a Cannes

Después de comer, tras poco más de una hora de viaje, llegamos a Cannes. Estuvimos dando una vuelta por el casco antiguo, que es precioso. Lleno de restaurantes íntimos en los que cenar a la luz de las velas. Nosotros nos conformamos con merendar:

Y después de este paseito por Cannes y aprovechando que aun era temprano nos dio por llegar a Niza, donde tuve el único momento de “agobio” del viaje. Entre el calor, el tráfico de Niza y que no encontrábamos alojamiento en ninguna parte… Llegó un momento en que decidimos pasar de Niza, pero para salir de la ciudad estaba totalmente colapsado, así que dimos media vuelta y decidimos aceptar la única habitación de hotel roñosa que encontramos por un precio realmente elevado.

Poco después nos enteramos de que era fiesta nacional en Francia. Claro, 14 de Julio, toma de la Bastilla. Algo que nos animaba era ir a la playita de Niza con sus aguas turquesa, pero tuvimos un chasco al ver que eran de piedras. Cabe recordar que David estaba lesionado de un pié y esto no le venía nada bien:

De pronto la playa empezó a llenarse de gente. Intuimos que se iba a montar alguna gorda y aprovechamos para ducharnos, cenar algo y apuntarnos al festival de fuegos artificiales y música que se montó por el paseo marítimo de Niza.

En uno de los conciertos conocimos Ana y Valentina, dos simpáticas chicas. Lo segundo que nos llamó la atención era que hablaban español, lo primero no os lo pienso decir ;)

Así que ni cortos ni perezosos, cuando acabó la música en las calles fuimos a un pub irlandés con las dos mozas.


Borrachuzo por Niza 1


Borrachuzo por Niza 2


Con Ana y Valentina en el Pub


Sin Ana ni Valentina en el Pub :D

Resultó que había una pandilla de daneses por ahí. Me enteré en un momento de que Carlsberg es una cerveza danesa (mirad mi camiseta) y no paré de hacer amigos y ser agasajado por tíos como torres mientras David hacía como que no me conocía.

Madre mía, que noche, que noche… Están locos estos daneses.

DIA 5. Niza – Mónaco – Algún lugar de la costa italiana

Después de dormir la mona salimos de Niza ya con mucho menos tráfico, y tras algunas confusiones GPSeras enfilamos la carretera que nos llevaría hasta el principado de Mónaco, una de las carreteras más bonitas del viaje.


Ahora entendemos porque la llaman la costa azul


En la corniche


Carretera que lleva a Mónaco

Quizá Mónaco es lo que más me impresionó de todo el viaje. A nivel urbano parece imposible que una ciudad con unos edificios tan colosales esté construida prácticamente en un acantilado. Cuando entras lo único que haces es bajar, bajar, bajar mientras te engullen los edificios. Todo está muy limpio, bien cuidado, aunque circular por allí es un caos de calles.

Pero quizá lo más me impresionó es ver tanto dinero junto. No es que sea pijo, es que viven en una esfera superior aislada del mundo. Uno de los sonidos de fondo de Mónaco son los motores de los Ferrari cortando encendido. Rolls Royce, yates de lujo y glamour es lo mínimo que te puedes encontrar. Además la sensación es que la cosa es como una competición, a ver quien tiene más pasta, a ver quien tiene el Ferrari más caro… Impresiona, porque impresiona, pero a la vez sentí una sensación de asqueo importante. Tanto despilfarro y juerga aquí y tantos problemas que solucionar en muchas otras partes del mundo.


David señalando la subida del casino que hacen los F1


Modesto Ferrari cortando encendido por el puerto de Mónaco

Después de un buen desayuno hicimos una parte del circuito de F1. La parrilla de salida, la subida del casino, el mítico túnel y la chicane, etc. Fue una sensación formidable rodar por el circuito urbano, más porque me lo sé de memoria de los videojuegos a los que jugaba de crío y ahora estaba allí con mi propia moto!

Poco después salimos de Mónaco y no pude evitar reflexionar sobre lo visto. Salía por la carretera viendo Mónaco al fondo, con mi colega detrás, mi moto, mi música y en seguida me di cuenta de que no me hacía ninguna falta un Ferrari para ser feliz. No me hacía ninguna falta tanto despilfarro ni tanto lujo, justo con lo que tenía en ese momento os puedo asegurar que era el tío más afortunado y feliz del mundo. Con esta sensación hicimos la carretera que lleva hasta la frontera italiana, que también es preciosa.


Mónaco al fondo


Ya en Italia, playa donde comimos, hicimos la siesta y chapuzoneamos durante bastante rato


David intentando saborear mi dulce néctar en un momento de descuido

Después de estos momentos de relax cogemos la moto dirección Génova, y aunque la carretera era bonita el calor y el tráfico era agobiante. Habíamos decidido intentar pasar Génova pero los kilómetros no pasaban, así que a media tarde nos paramos en un camping en algún pueblecito italiano, donde entre otras cosas, comimos una pasta exquisita. Es lo que tiene Italia, que en cualquier garito comes de muerte y a buen precio!


Costa italiana


Acampada del día

Tras una cenita fantástica nos metimos en el sobre a ver más capítulos del viaje de Ewan McGregor por África soñando por unos momentos que podíamos hacer algo semejante.

DIA 6. Algún lugar de la costa italiana – Pisa – Viareggio

Me despierto con dolor de espalda. Creo que inflamos demasiado las esterillas, y es lo que pasa… Mentira! No quiero reconocer que ya tenemos una edad :D Después de recoger el chiringuito y de desayunar algo enfilamos la carretera a ver si podemos llegar de una vez a Génova, pero el panorama estaba igual que el día anterior: calor, tráfico, y los kilómetros no pasaban, así que decidimos coger la Autopista para pasar Génova de largo. Después de unos 40kms de autopista nos encontramos con todos los coches parados. Acababa de tener lugar un accidente que por lo que parecía, fue bastante grave. Cortaron la circulación de la autopista, esperaron al helicóptero que al final se marchó vacío y casi una hora después las autoridades decidieron que las motos podíamos ir por la cuneta contradirección hasta la salida más cercana.


De camino a Génova por la costa


Helicóptero aterrizando en plena autopista


Parados en la autopista

El chaval de la BMW custom que veis a la derecha nos fue guiando por los pueblecitos hasta una nueva entrada a la autopista. Cabe decir que las motos van como locas en Italia, así que hicimos varios kilómetros con mucho atasco por el carril contrario, y los cojoncillos en la garganta, detrás del italiano este. Graccie Amicci! ;)

Paramos a comer algo y de nuevo a la autopista que nos llevaría a Pisa. Mira tú, nos hacía ilusión ver la torre y hacernos una fotillo allí.


Por la autopista. Al fondo los Apeninos como bien ha indicado Akakus


Y por fin llegamos a Pisa bajo un calor asfixiante


Esta no podía faltar

El día anterior un simpático italiano nos dijo que cerca de Pisa había un pueblo de costa llamado Viareggio donde habían unos campings muy apañaos, así que después de hacer algunas compras en Pisa fuimos para allá. Encontramos un camping y lo primero que hicimos fue ir a la playita a refrescarnos. Después volvimos a montar la tienda, nueva cena de pasta y pizza exquisita en el camping. En este momento salió el tema del palazo que nos daba volver haciendo 1300 kms en dos días por la aburrida autopista y con todo el calor, que estaría de coña poder volver en barco, así que dicho y hecho. Después de cenar saco el portátil, me conecto y saco dos billetes de ferry de Livorno a Barcelona. Nos salió más económico que volver por carretera, 100 € cada uno, con moto y todo.

Capítulo final de Ewan y a dormir!

DIA 7 y 8. Viareggio – Livorno – Barcelona

Una mañana realmente agotadora oye. Tirados en la playa con 4 italianas tremendas delante nuestro pidiendo que les pusiéramos cremita (deja de soñar MaF). De nuevo comimos estupendamente en el chiringuito de la playa, como veis muy nerviosos…

Por la tarde fuimos con tiempo hasta Livorno para ver desde donde salía el barco. De Livorno vimos poco, pero del puerto… Joder!! QUE PEDAZO DE PUERTO! El momentazo del día fue por la tarde, perdidos en el puerto solos, a punto de llover, con dos motos entre montones de contenedores, grúas, cargueros, marineros jugando a cartas… muy auténtico. Preguntando nos indicaron desde donde salía nuestro barco, que resultó ser a unos 7 kms de donde estábamos… DENTRO DEL PUERTO! Ese puerto parecía viejo, muy viejo…

Después de hacer el check-in nos dijeron que en restaurante de al lado hacían descuento. Nuestra última cena en Italia bien se lo merecía. El restaurante era un garito típico de puerto donde comimos una pasta, una parrillada de pescado una panacota y un tiramisú que nos dejó estupefactos y totalmente saciados.

Al embarcar las motos ya nos dimos cuenta de que empezaba a hacer mal tiempo. Justo marchábamos cuando empezaban los temporales que han asolado a Italia a principios de esta semana, con lo cual el mar estaba totalmente revuelto. Yo me mareé un poco, pero David echó a perder toda la exquisita cena que nos habíamos metido horas antes… No era para menos, porque el barco con todo lo grande que era no hacía más que saltar sobre las olas. Estuve mirando por proa durante unos momentos (más no podía estar) y la sensación de ver el agua justo en la punta de la proa después de oir como rompe la ola contra el casco es acojonante…

Como íbamos en clase borrega dormimos por todos los lugares del barco, y 24 horas después estábamos de nuevo en Barcelona.


Embarcando las borricas


Actividad a bordo


Ver de nuevo Barcelona después de un viaje así… me gusta

De todo el viaje me quedo con la complicidad y el buen rollo que siempre tengo con David. Especialmente en este viaje parecía que estábamos sincronizados. Yo me meaba él se meaba, yo tenía hambre el tenía hambre, yo quería ir a esa playita y él también. Así da gusto oyes!

De la parte francesa me quedo con las carreteras, las calles de Cannes y la estratosférica Mónaco, y de la parte italiana me quedo con la simpatía y cercanía de su gente y con la comida.

Si es que estos viajecitos te dan la vida… Estoy ya pensando en el siguiente.

Album de fotos

Los comentarios no están permitidos.